CALENDARIO SOLAR Y LUNAR Y LA PROGRAMACION DEL TIEMPO.








El calendario gregoriano

El calendario más ampliamente usado en la actualidad es el llamado calendario gregoriano, el cual no ha cambiado desde que se impuso por el Vaticanoen el 4 de octubre del 1582. Este calendario fue el resultado de cambios impuestos sobre el calendario juliano, el cual a su vez había sido finalmente establecido en el año 8 de nuestra era cristiana durante el imperio de Augusto César, debido a errores de índole decimal dentro de cálculos astronómicos de aquellos tiempos (un día perdido por cada 128 años entre los años 8 y el 1582). Este calendario, el gregoriano, es el más utilizado en la actualidad como resultado de las conquistas europeas a través de los siglos en distintas tierras. El uso de este calendario implica la victoria del europeo sobre otras culturas, todavía aparente hoy en día en el siglo XXI, en donde las coaliciones económicas y bancarias de Norteamérica y Europa dominan el ámbito mundial. En el mundo de la industria, de la manufactura, del mercado de valores.

Los orígenes del calendario gregoriano provienen más allá de la Roma antigua. Hace milenios atrás, en lo que una vez fue Babilonia (y ahora es Bagdad), los astrónomos/sacerdotes de la antigüedad observaron el movimiento de los astros con respecto a la tierra, y decidieron dividir el tiempo en ciclos arbitrarios dentro de los 365 y un cuarto de días del año solar. Fue allí en Uruk, en donde el día se dividió en 24 horas (doce horas de día y doce horas de noche), las horas se dividieron en 60 minutos, y los minutos se dividieron en 60 segundos, todos de una manera arbitraria. Este calendario solar, diseñado por medio de la observación analítica del movimiento del sol, eventualmente remplazó al sencillo calendario lunar que se usaba en la mayoría de las culturas de la antigüedad. Aunque hoy en día todavía se usan distintos tipos de calendarios a niveles relativamente locales, el calendario gregoriano es prueba de la hegemonía del hombre en su intento de subyugar todo lo que le rodea, incluyendo la gente, la tierra y hasta el tiempo mismo.




De acuerdo al Dr. José Argüelles, artista y auto-proclamado profeta norteamericano, en sus libros El Factor Maya, y Tiempo y Tecnosfera, la razón principal por la cual la situación mundial actual se encuentra al borde de la destrucción total es por causa del uso de nuestro calendario solar. Argüelles argumenta que la programación impuesta por el calendario gregoriano solar en el psyche colectivo humano a través de los siglos nos ha traído a este momento en la historia, en donde un sistema artificial y arbitrario de medir el tiempo ha desencadenado una forma de vida artificial y arbitraria, contraria a los ciclos naturales del planeta. Argüelles, citando a otros filósofos del siglo XX, principalmente al minerólogo ruso Vladimir Vernadsky y al sacerdote jesuita y paleontólogo francés Pierre Teilhard de Chardin, intenta definir la etapa actual del planeta como la etapa de la tecnosfera. Vernadsky, casi un siglo antes de Argüelles, y muchísimo antes de la era de las computadoras y de la energía nuclear, sugirió en sus teorías que el planeta tierra es un planeta viviente en medio de su desarrollo evolutivo, concepto el cual es mejor representado en tres distintas capas, etapas o eras de la tierra: la capa de la geosfera, o la etapa de la materia sin vida; la capa de la biosfera, o la etapa de la materia con vida; y la capa de la noosfera o la etapa de la materia con consciencia. La tecnosfera, siendo una subdivisión de la noosfera, es la manifestación de la consciencia de la humanidad (y del planeta) por medio de la tecnología, con todo y sus ventajas y desventajas.

Al visualizar al planeta como una entidad viviente, siguiendo la mentalidad de Vernadsy, de Teilhard de Chardin, y de Argüelles, es posible entender que el desarrollo de las civilizaciones en este planeta no es más que una capa dentro de las múltiples capas geológicas y atmosféricas de este planeta viviente. Desafortunadamente para el planeta, esta nueva capa, la tecnosfera, tiene potenciales terriblemente destructivos, y por medio de sus ciclos es posible que lleve no sólo a la humanidad, sino al planeta entero, al camino de la aniquilación total. Argüelles argumenta que la única manera de restablecer el orden natural del planeta, y evitar la destrucción de toda la vida en la tierra, es sincronizando el psyche colectivo humano con una manera harmónica y natural de definir el tiempo. Un nuevo calendario regido no por construcciones arbitrarias y artificiales para medir el tiempo, sino que por ciclos naturales los cuales siempre han estado disponibles para la humanidad. Argüelles señala el calendario lunar, específicamente su reinterpretación del calendario maya, como la clave para la salvación de la humanidad y del planeta.

Hoy en día en distintas partes del mundo se utilizan distintos calendarios además del calendario gregoriano, los cuales están definidos mayormente por ideas religiosas o culturales, y no necesariamente por cuestiones prácticas o civiles. Los calendarios más importantes todavía usados hoy en día son casi todos calendarios lunares. Estos calendarios, aunque ampliamente usados por grandes segmentos de la humanidad, no están necesariamente sincronizados con los ciclos del año solar de 365 días y (aprox.) 6 horas. Por ejemplo, el calendario hebreo combina doce meses lunares que comienzan en la luna nueva, con estaciones solares del año (solsticio o equinoccio) para terminar con años que duran entre 353 a 385 días. El calendario chino, también luno-solar como el hebreo, intenta sincronizar 12 meses lunares con eventos solares anuales (el solsticio de invierno siempre sucede durante el onceavo mes), lo que resulta en años con distintas cantidades de días. El calendario islámico es un calendario estrictamente lunar conteniendo 12 meses, cada mes alternando entre 29 o 30 días para un total de 354 días dentro de un año islámico, con excepción del año bisiesto al cual se le añade un día extra cada 30 años. Obviamente, todos estos calendarios son temperamentales y dificilísimos de seguir, a menos que uno esté envuelto en la cultura que los observa. Sin embargo, el calendario lunar basado en los conocimientos de la civilización maya, redescubierto, modificado y presentado a las mentes actuales por el Dr. Argüelles es posiblemente el calendario lunar más sencillo de todos.

Un año de 13 meses.
.
La luna le da la vuelta a nuestro planeta en ciclos de aproximadamente 28 días, ciclos que varían levemente cada mes, pero que concuerdan con eventos terrestres, como las mareas, los apareamientos sexuales entre ciertas especies y los períodos menstruales de la mujer. En un mes de 28 días, compuesto a su vez de cuatro semanas de siete días, uno puede observar la luna pasar por sus cuatro estaciones (luna llena, menguante, nueva y creciente) para comenzar el ciclo una vez más en el próximo mes.

Si multiplicamos 28 días por 13 meses, terminamos con un total de 364 días. Argüelles argumenta que para que este año lunar concuerde con el año solar, se le debe añadir un día extra, un día llamado el día fuera del tiempo, al cual ni siquiera se le asigna un día de la semana. Un día en el limbo designado para sincronizar el tiempo de los cuerpos estelares con los eventos de la tierra. Así, en vez de tener un año solar determinado por meses asimétricos, desiguales, y arbitrarios como los meses del calendario gregoriano, tenemos aquí un calendario lunar totalmente simétrico, con 13 meses idénticos, sincronizado con el año solar de 365 días. Así, un miércoles del segundo mes lunar siempre va a caer en el mismo día de la semana cada año (contrario a las fechas del calendario gregoriano, las cuales sólo se repiten cada 28 años – o sea, que cuando cumpliste 28 años fue el mismo día de la semana en el cual naciste).

Para sincronizar totalmente ambos ciclos, los de la luna con el del sol, otro día fuera de tiempo extra deberá de ser añadido cada cuatro años, a manera de día bisiesto (Argüelles, tratando de mantener las resonancias de los ciclos galácticos, observados por los mayas de la antigüedad, sugiere un festival de 13 días fuera del tiempo cada 52 años, algo que yo personalmente considero bastante extremo).

25 de julio, día fuera del tiempo.

Siguiendo uno de los tres calendarios mayas, Argüelles comenta que de acuerdo al Haab, el antiguo calendario maya de 365 días, que el 25 de julio es el día fuera del tiempo(mañana es el año nuevo). En distintas comunidades pequeñas a través del mundo, comunidades intelectuales que están aprendiendo las sutilezas del calendario lunar maya, se celebra el día fuera del tiempo.Sin ningún tipo de limitación cultural, es el día perfecto para celebrar los ciclos sincronizados de nuestra existencia, desde lo más personal, hasta lo más celestial.

Comentarios